El Espíritu Santo no es solamente un concepto teológico o un acontecimiento histórico. El es una persona con presencia, personalidad, y carácter real. Aunque los teólogos hablan de “la persona del Espíritu Santo”, hasta que esta declaración teológica se convierte en una realidad para nosotros por medio de experiencia y conocimiento personal, no hemos traducido la verdad objetiva en una relación verdadera. ¿Cómo llega usted a conocer a una persona? En el Antiguo Testamento y en otras culturas, el nombre por el cual una persona es conocida, o el título dado a una persona, revela la naturaleza y la importancia de la persona. Hay muchos espíritus, tanto buenos como malos, pero solamente hay un Espíritu Santo, la tercera persona de la Deidad. Pero además de ser un Espíritu santo, El también es un Consolador y Consejero, un Paracleto (alguien que viene a nuestro lado para ayudar). Como maestro, el Espíritu Santo guía al creyente lleno del Espíritu a toda la verdad (Juan 16:13). Es bueno conocer a alguien por nombre, pero aun mejor que eso, nosotros llegamos a conocer a una persona conforme pasamos tiempo con ella, hablando y compartiendo nuestros pensamientos y sentimientos más íntimos. Así mismo es como llegamos a conocer al Espíritu Santo como una persona, al permitirle tomar control de nuestras vidas, al comunicarnos con El, y al escuchar su voz atentamente.

Deja un comentario