¡El sacrificio que nadie quiere!

Al igual que Cristo no comenzó su misión aquí en la tierra hasta ser ungido por el poder del Espíritu Santo, de la misma manera nosotros, no estaremos preparados para trabajar en la obra de Dios hasta ser llenados y revestidos también por el poder de su espíritu

“El avivamiento desciende del cielo cuando almas heroicas entran en el conflicto determinados a ganar o morir, y si fuese necesario, ganar y morir! El reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.”  Charles Finney (1792-1875),

“Dame cien predicadores que no le teman a nada excepto al pecado, y que no deseen nada excepto a Dios … ellos sacudirán las puertas del infierno y establecerán el reino de Dios en la tierra.”  John Wesley (1703-1791),

Antes de que rompiera el gran despertamiento de Gallneukirchen, Martín Boos pasó horas, días, y a menudo noches enteras, en solitaria agonía de intercesión. Cuando después se levantó a predicar, sus palabras eran canto llama viva y los corazones de sus oyentes hierba seca. D.M. McIntyre, D.D.

Cuántos cristianos hay que, no sabiendo orar a solas, se esfuerzan en hacer resoluciones de juntarse con algún circulo de oración, etc., a fin de cultivar el «santo arte de la intercesión», sin resultado alguno. Para ellos y para todos ha sido dicho que el único secreto de una verdadera vida de oración es: «Sed llenos del Espíritu>, el cual es «Espíritu de gracia y de súplica». Rvdo. J. Stuart Holden

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